Los salares se encuentran en el Altiplano andino entre Chile, Argentina, Perú y Bolivia. Estos son verdaderos oasis que sustentan la vida en medio del desierto. A pesar del valor ecológico de estos sistemas, han sido poco estudiados y, paradójicamente, están amenazados por la revolución de las energías renovables, ya que cuentan con los principales depósitos de sales de litio del mundo.



Figura: Ubicación de algunos salares en el Altiplano chileno (Fuente: de la Fuente, Meruane and Suárez, 2020)

Los salares son el resultado del afloramiento de agua subterránea, que fluye hacia una laguna terminal de poca profundidad, ubicada en la depresión central de una cuenca cerrada. Estos sistemas son hidrológicamente cerrados, ya que el agua que precipita se evapora completamente en la cuenca y en la laguna terminal.


Figura: Esquema del balance hídrico en salares. Se muestra como el agua que precipita en la cuenca, se evapora e infiltra hacia el acuífero, para luego aflorar en la parte más baja de la cuenca, desde donde también se evapora desde la laguna terminal y evapotranspira desde los parches de vegetación.

En el perímetro de los salares se pueden encontrar parches de vegetación, cuya distribución responde a las condiciones locales de humedad y salinidad del suelo. Estos lugares cobran mucha importancia ecológica, ya que la vegetación permite la aparición de diferentes tipos de ejemplares de fauna que aprovechan los humedales para beber, cazar y anidar, siendo así hotspots en la cordillera de los Andes.


Figura: Cobertura de agua y vegetación en 10 salares del Altiplano chileno, obtenida a partir del procesamiento del registro histórico de imágenes satelitales Landsat, desde 1984 hasta 2019. Se indica el porcentaje del tiempo en que diferentes áreas de los salares está cubierta por agua (azul) o por parches de vegetación (verde) (Fuente: de la Fuente, Meruane and Suárez, 2020).

La variabilidad espacio-temporal de los salares está modulada por la distribución estacional de la precipitación, y por la variabilidad climática interanual debido a El Niño Oscilación del Sur (ENOS). En particular, los salares ubicados al norte del Trópico de Capricornio, tienen más variabilidad estacional en su tamaño que los ubicados al sur del trópico. Esto se debe a que, al norte del Trópico de Capricornio, las precipitaciones se concentran en el verano austral, mientras que al sur del trópico, se tienen precipitaciones tanto en el verano como en el invierno.


Figura: Variación estacional de tamaño de las lagunas (zonas cubiertas por agua, panel A) y el tamaño de parches de vegetación (panel B), para los 10 salares en estudio. La línea horizontal segmentada indica la ubicación del Trópico de Capricornio (Fuente: de la Fuente, Meruane and Suárez, 2020).

También, en años con eventos de La Niña (índice ENOS negativo), el área cubierta por agua y vegetación de los salares aumenta, y esto es más pronunciado en los salares ubicados al norte del Trópico de Capricornio que los que están al sur.


Figura: Variación decadal del tamaño de las lagunas y parches de vegetación en respuesta a índice ENOS (panel A) y recarga de agua subterránea (panel B) (Fuente: de la Fuente, Meruane and Suárez, 2020).

Es así como la disponibilidad de agua en los salares está modulada principalmente por la variabilidad interanual de las precipitaciones, las cuales se caracterizan por una secuencia de años húmedos poco frecuentes, seguidos por varios años sin precipitaciones significativas. Bajo este esquema, el papel del acuífero o reservorio de agua subterránea, es crucial en la dinámica de los salares, ya que almacena grandes volúmenes de agua que ingresan al reservorio en los años lluviosos, y libera gradualmente el agua durante los años secos, sosteniendo así las lagunas terminales y el ecosistema asociado.

Una conclusión que se puede obtener de esta dinámica, es que cualquier extracción permanente de agua subterránea en la cuenca hidrográfica que alimenta al salar, eventualmente producirá una disminución permanente en el tamaño de la laguna terminal y los parches de vegetación. Por lo tanto, la explotación de las aguas subterráneas en la cuenca, debe diseñarse cuidadosamente desde una perspectiva de largo plazo, ya que los niveles de las aguas subterráneas podrían tardar décadas en recuperarse.

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