Los estuarios corresponden al tramo final de los ríos cuando llegan a la costa, en donde el agua dulce de los ríos se junta con el agua salada del mar. De acuerdo a Pritchard (1967) corresponden a: “cuerpos de agua semicerrados que poseen una conexión libre con el mar, y en los cuales el agua marina es diluida por el agua dulce proveniente de la escorrentía de la cuenca”.


Figura 1. Esquema de un un estuario (Fuente: https://coast.noaa.gov/estuaries/)

Los estuarios tienen una ecología única, reúnen flujos de agua dulce y salina, así como sedimentos fluviales y marinos, y contienen muchos nichos biológicos con alta biodiversidad, además de ser sustento de diversas actividades económicas, culturales y recreacionales. De hecho, 22 de las 32 ciudades más grandes del mundo están emplazadas alrededor de estuarios.

Figura 2: Estuario del río Aysén, en la región de Aysén

El agua dulce que fluye hacia los estuarios es uno de los factores clave que mantiene el ecosistema acuático de estos sistemas. Esta agua de los ríos trae un importante aporte de nutrientes, materia orgánica y sedimentos. También, frena la entrada de agua salada desde la costa hacia el continente. Es, por tanto, un lugar fundamental para la flora y fauna acuática, con muchas especies marinas que remontan hacia el estuario durante su período reproductivo.

Figura: Crecidas de los ríos Lluta y San José llegando a la costa de Arica, luego de las intensas lluvias estivales de febrero 2020, región de Arica y Parinacota.
Figura: Crecida del río Salado llegando a la costa de Chañaral, en la región de Atacama, por las lluvias estivales de fines de enero 2020.

En las planicies de inundación de los estuarios, se forman humedales costeros, sistemas acuáticos someros con vegetación sumergida, los que tienen un rol importantísimo como sitios de reproducción, desarrollo y crecimiento de muchas especies de animales y plantas, principalmente avifauna. Estos humedales costeros cumplen un rol fundamental en el control de inundaciones, en la estabilización de la línea de costa, y constituyen un importante sumidero de gases efecto invernadero.

Figura. Humedal costero del río Cruces, en el santuario de la naturaleza Carlos Anwandter, región de Los Ríos.

Pese al gran valor ecológico, social y económico de los estuarios, son las áreas con menor protección ambiental en Chile; y lamentablemente, son los más vulnerables, por estar más expuestos a la extracción y contaminación de sus aguas a nivel local y de cuenca, como a la urbanización de sus planicies de inundación.

Es prioritario entonces, desarrollar una “Estrategia para la Conservación y Protección de los Estuarios”.

Referencias:

  • Fariña, J. y Camaño, A. Humedales Costeros de Chile. Aportes científicos a su gestión sustentable. CIP- Pontificie Universidad Católica de Chile.
  • Meruane, C. y de la Fuente, A. 2016. Modelación del efecto del Niño y el aumento de nutrientes sobre el crecimiento de microalgas tóxicas en los canales y fiordos del sur de Chile. Revista de la Sociedad Chilena de Ingeniería Hidráulica ISSN 0716-3746, 28, 36-40. Link.
  • Urmeneta, F., Meruane, C., Ñiño, Y., Contreras, M. & de la Fuente, A. 2013. Metodología para la determinación del caudal ecológico en estuarios: Aplicación en el estuario del río Aysén. XXI Congreso Chileno de Ingeniería Hidráulica. Concepción, Chile. DOI: 10.13140/RG.2.1.2824.2649. Link.
  • Valle-Levinson, A. (ed). 2010. Contemporary Issues in Estuarine Physics. Cambridge.
  • Sitio de la NOAA sobre educación en estuarios: Link.
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